De alguna manera la naturaleza permitió que fuera la especie humana y no otra la que pudiera desarrollar su cerebro de tal manera que al día de hoy, el mundo entero sea la bola de plastilina de la humanidad. Hagamos lo que queramos, básicamente. De alguna manera la frecuencia de alelos permitió que a partir de un homo erectus se llegara a Bach, Einstein, Leonardo. Y eso es fascinante, a decir verdad.
Es increíble que se produjera tal evolución, es impresionante que estemos parados donde estamos. Entonces es aún más increíble que estando parados donde estamos, existan la… ¿cuál es la palabra? Las…atrocidades, las cosas…tremendas. A ver, es increíble que vivamos en una mierda tan grande. En un diario local salió la entrevista hecha a la chica a la que quisieron secuestrar en el centro. Gritó y pateó tanto que no se la llevaron. En otro diario contaron cómo se encuentra la mujer de 33 años que estuvo cautiva por tres meses y que fue violada y torturada por una pareja en capital. Un policía fue detenido por violar y vejar a su hija de 10 y su hijo de 8. ¿Quieren que siga? ¿Hace falta que siga?
No lo entiendo, no entiendo cómo semejante especie llegó a donde está. ¿Cómo puta pasó? Se le habrán traspapelado las fichas a la pachamama o algo, y ahora se agarra la cabeza y piensa “¡Nooo, eran las hormigas las que iban a conquistar el mundo!” ¿Acaso el poder de la humanidad es demasiado? ¿Acaso la especie en general tiene tanto poder que involucionó como esas personas que tienen tanto dinero (y tan poco cerebro) que terminan viviendo en realities donde lo único que hacen es tirarse en la pileta y padecer la resaca para 3 millones de televidentes? Eso último no tiene sentido, ¿no? La verdad es que no importa. Si la humanidad no tiene sentido, ¿por qué habría de tenerlo yo?
La verdad es que yo debería tener sentido justamente porque la humanidad no tiene sentido. Porque sin importar cuán mal esté la vida, voy a seguir viviendo ¡Entonces mejor vivir de la mejor manera posible, dentro de mis parámetros permitidos, dentro de esta provincia en la que secuestran chicas, dentro de este país donde mueren millones de personas por año por imprudencias viales, dentro de este mundo en el que la trata de personas es moneda corriente! No suena alentador.
No suena alentador y me empelota que no suene alentador, porque ¿Con qué ganas le voy a poner onda al mundo, si el mundo es una cagada? “Hazlo por las risas de los niños” dirá algún pelotudo optimista y yo lo miraré con cara de 38 milímetros. Es como si la humanidad tuviera una úlcera: sus propios jugos gástricos la corroen de tal manera que si no se trata inmediatamente, el ácido clorhídrico la disolverá. Me encantan los finales felices.
En estas situaciones suelo dar mil vueltas alrededor del tema, pensando en cómo NO DEBIERA ser así, pensando en cómo todo DEBERÍA ser diferente, reflexionando sobre lo AUTODESTRUCTIVO que es para la humanidad devorarse a sí misma. Y de tanto pensar en la humanidad catastrófica de la que formamos parte, me deprimo. Entonces mi mamá me sacude y me dice que no se trata de pensar en lo que debería ser, ni en lo que estaría acertado que fuera, sino en lo que es. Existe esto en este momento. Avancemos desde ahí.
Supongo que tiene razón. Vivo en este mundo, y la alternativa es no vivir en él. No me agrada mucho la alternativa.
Cuando empecé a escribir esto estaba convencida de que no iba a llegar a nada. Estaba convencida de que me iba a quedar al final del escrito con la mirada perdida y la mente llena de interrogantes al estilo de ¿Por qué existen personas que torturan a otras? En parte esos interrogantes siguen, mi cerebro nunca asimilará el hecho de que existan horrores tan gigantes en la existencia. Pero creo que Sábato expresó de manera perfecta que nuestras felicidades son pequeñas y nunca son algo pleno, no son algo absoluto e impoluto porque toda nuestra vida está manchada de lo sucio y lo pútrido de la humanidad, y aún así existen. Aún dentro de lo asqueroso y desagradable, tenemos nuestros momentos… tenemos a “Louis Armstrong tocando la trompeta en el Mirador”. Y deseo aferrarme a eso, junto con lo sucio, antes que soltarlo todo.








