Hallábame yo en absoluta calma…y apareció un chico. Si hay
algo que tal vez pueda interesarle a mi hasta ahora nula audiencia es que soy
complicada. Muy. Entonces la aparición de este chico (que era complicada de por
sí porque la situación era un quilombo bárbaro) me complicó en un punto complicadísimo.
Finalmente, y para agrado de una incómoda cantidad de personas, la cosa está
llegando a buen puerto. La debacle se presenta porque esta pseudo relación me
ha inclinado a reflexionar sobre el amor.
El amor ha sido un tema que siempre me ha interesado porque
pensarlo es fascinante. Es increíble que ese sentimiento que nos lleva a
lugares inimaginables sean puros procesos químicos (creo que olvidé mencionar
que también soy un poco bestia). De hecho esa simpleza me desconcierta un poco;
cierta vez le planteé a mi papá mi inquietud porque algo tan grandioso como el
amor eran sólo procesos químicos. Me tranquilizó diciéndome que todo lo que
somos son procesos químicos. Puede parecer simple, pero si le damos algunas
vueltas, nos damos cuenta de que es bastante interesante: todo lo que somos son
procesos químicos, todo lo que hacemos, tanto lo vital como lo mundano, comer,
cambiar de canal, llorar, amar, todo sucede en un mismo lugar. ¿Será entonces
el amor una actividad o un ALGO tan importante como respirar? ¿O tan
insignificante como hacer burbujas de saliva? ¿Por qué nos enamoramos?
Barbra Streisand actuó alguna vez en una película llamada “The
mirror has wo faces” (“El espejo tiene dos caras” 1996), y tenía un monólogo en
el principio que era muy gracioso, hablaba del amor y dijo una frase q recuerdo
parcialmente. Era algo como “¿Por qué nos enamoramos si dura tan poco y cuando
termina duele tanto?”. Su respuesta a su propia pregunta era (textualmente) “Because,
while it lasts, it feels fuckin great”.
Podemos decir entonces que más allá de dolores, tristezas,
enojos y corazones rotos, vamos a seguir queriendo enamorarnos (algunos más que
otros). ¿Es bueno eso? ¿Existe un bueno y un malo en estas cuestiones? A mí me
aflige bastante el amor. Da miedo sentirse tan vulnerable y expuesto con otra
persona. Da miedo sentir que esa persona tiene todo el poder para destruirnos
si es que así lo desea. Da miedo entregarnos a sabiendas de que esa persona
tiene tanto poder ¿Y todo por qué? Por amor. Por sueños. Porque nos pinta. Y,
una vez que estamos con alguien... ¿Dónde están los límites de la situación? ¿Dónde
termina la otra persona y empiezo yo? Sé que esto suena terriblemente
dramático, pero me inquieta un poco. Porque una vez que uno está a merced de la
otra persona…entonces yo dejo de ser yo, más bien dejo de ser SÓLO yo. Paso a
ser algo MÁS. Porque soy yo, con mi vida, pero tengo además a otra persona
alojada en mi ser. Y eso nos cambia. Aunque tal vez… no sea tan malo.
me gustó mucho marti, para mi ese estado de vulnerabilidad es lo que nos hace fuertes a la larga :)
ResponderEliminarjaja ya comente, pero lo lei y me inspiro de nuevo :)
ResponderEliminarTal vez nada que no sea arriesgado, realmente valga la pena en este abismo llamado vida. Hay que saltar.
Y otra desgracia del ser humano, es la insociable e insaciable sociabilidad.. Mejor solo que con un mamerto (pero 2, ya es otra cosa).
Y la soledad, es un estado antinatural, del que todos tendemos a alejarnos por naturaleza. Para no llegar a aquellas tendencias suicidas.
A veces en esa busqueda, se encuentra gente grosa, y eso es lo bello en la vida. Vos por ejemplo, entre otros.
Te quiero mucho